Sylvia

Debo confesarles una prueba no superada. Desde los primeros días de este Suicidiario tengo una anotación atravesada, un conjunto de letras que no he podido agrupar. Es justo ya que ustedes, hermanos suicidiarios, lo sepan:
Me enfrento a una suicida que me resulta rebelde, una mujer que me abofetea con la distancia y que se resiste a mi flirteo, que se niega a entregarse al abrazo de mis letras.
Casí que me sé su vida de memoria de tanta biografía leída. Además, con los días, de a uno me he leído también sus libros. Sin embargo, nada. Sólo humo. Y al tiempo veo su vida tan clara, me resultan tan nítidos sus pasos. De no temer al incendio del conflicto de seguro que podría abrazarla cuando la leo. Es todo tan irremediable, tan evidente.
Por eso "Sylvia", que es el título de la película a la que hoy le dedico unas letras pues la anotación aquella (la de la confesión) aún queda pendiente, me resulta más bien un film tímido y alejado del terrible ardor que fue la vida de Sylvia Plath.
Es como ver exhibida su vida en una vitrina pero sin poder acercarse, sin poder tocarla. Está precisa, eso sí, la secuencia de los hechos, pero sólo la coherencia de la narración los amarra. No se ve el desespero que los atraviesa ni la consecuente necesidad de cada uno de ellos.
Como escribió Ciudadano Típico en uno de sus post, quizá la vida no es más que una colección de momentos. Quizá además estos se acomoden al capricho de la casualidad, ya hablaremos en su momento de Kammerer y Koestler, aún así, cuando se ve desde el final, una vida es justamente esos momentos y no otros.
Cuando se ve en su conjunto una vida, se entiende la complejidad de aquello tan sencillo como implacable:
Si se cambia, se olvida o se obvia un momento de ella, aunque sea el más pequeño, cambiará irremediablemente toda la vida, será otra.
Cada momento adquiere entonces un significado y una función únicos e indispensables en el restringido marco de una vida. Claro, cuando la vemos desde el final, no antes.
Es eso lo que no he podido escribir y lo que no se ve en "Sylvia", la película de Christine Jeffs que en el 2003 contó la historia de la vida de esta soberbia poeta norteamericana quien decidiera morir el 11 de febrero de 1963.
Por otro lado las actuaciones de Gwyneth Paltrow, encarnando a Plath, y Daniel Craig, representando a su vez a Ted Hughes, resultan, a mis ojos por supuesto, carecer de fuerza. Lo que contribuye a que se nos presente un pálido reflejo de la intensa relación que consumió a esta pareja de poetas.
Con todo, salvo la sal (aunque por cierto mi opinión resulta estar en contravía de la crítica general que se ha escrito sobre este film), los demás ingredientes están en esta sopa, que por el momento es la única que conosco para ver de lejos el desespero de los días de Plath.
Si no sabe nada de Sylvia y quiere que le cuenten la historia, bien vale la pena sentarse a verla, de seguro sus ojos descubrirán aspectos que los míos pasaron por alto, no descubrieron o sencillamente fueron incapaces de ver.
A lo mejor simplemente es que yo esperaba mucho y como bien escribió Patton: "Es mejor cuando las expectativas son bajas… ¿o no?"












Interesante la frase de Patton...
Vine a rozarme contigo en estas fechas, un saludo y un cariño para ti
feliz navidad.. y estoy de acuerdo con la frase de patton.. besos, así q a este año le pediré muy poco
Seguro que voy a ver la película, ha de estar muy interesante.
Para tí BOGATO y todos los lectores de suicidiario, les deseo lo mejor el año que viene, que se cumplan sus sueños y estemos todos más contentos con la vida qu nos tocó vivir a cada uno.Y que ésta sección siga creciendo y nos siga aportando tantas cosas tan bonitas y a la vez desconocidas.
FELIZ AÑO NUEVO
has logrado despertar mi curiosidad por esa cinta,correre al link para verla...
felices fiestas
abrazos
visitame
shau
Hola. Cai por acá investigando para mi piloto sobre la depresión asesina roqueros. Me estoy fusilando algunas cosas. Espero no te moleste.
La naturaleza de las cosas esta en si misma aunque no sea evidente, y quien abre los ojos a esa naturaleza quitándose el velo de aquella lógica elemental que heredamos, descubre un mundo de infinitas posibilidades, incluso la muerte tiene otro sentido , el único que le corresponde, Natural y bello, cíclico y espontáneo incluso , elegido.
Y como dice el propio slogan de la pelicula: "La vida fue demasiado pequeña como para poder contenerla"
He visto todos los documentos que tienes sobre ella en la página, lastima que sólo hay poema, pero la forma en la que hablas y relatas su vida, es bellisima, a pesar de que la misma fue un infierno.