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Suicidiario del suicidio y suicidas.

"La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad" Fuegos / M. Yourcenar

El banquete ha terminado (Robert E Howard)

8, 07 de 2005-12-07 de 2005


El pulgar arrastra el martillo del Colt. 38 y se escucha aquel traqueteo regular al que ya estamos acostumbrados cada vez que oímos preparar un revólver para el disparo. Luego el índice hunde el gatillo y activa así el mecanismo que empuja raudo el percutor contra el fulminante del cartucho que se encuentra alojado en el cilindro del arma. Tras el choque viene la explosión que motiva la carrera loca del proyectil que atraviesa veloz el alma del caño y sale para estrellarse de inmediato con la sien de Robert E Howard quien se desploma contra el volante de su auto.

Stop. Rewind.

Robert E Howard se encuentra sentado frente al volante de su Chevy 1935. Baja de él y camina de espaldas en dirección a su casa. Desde la cocina es visto por la mujer del aseo quien des-lava los trastos. Abre la puerta y aún de espalda atraviesa la estancia y sube la escalera que en realidad está bajando. En la segunda planta camina en reversa por el pasillo, llega a su cuarto y entra. En reversa camina hasta su escritorio y se sienta frente a una hoja en la que empieza a des-escribir lo que nuevamente escribirá cuando la hoja de nuevo se encuentre en blanco.

Stop. Play

11 de junio de 1936, al mirar por la ventana de su cuarto reconoce que es el fin de la fiesta. No lo toma por sorpresa, hace un año que lo está esperando, quizá por eso recuerda aquellos cuatro renglones que ya a los 10 años había garabateado y decide ahora repetirlos a los treinta. Frente a la hoja en blanco y después de mirar a un punto indeterminado en el horizonte que se ve desde su ventana Robert escribe:

All fled, all done
So lift me on the pyre
The feast is over
And the lamps expire.


Lo que Bogato lee:

Todo desvaneció, todo terminó
Levántenme entonces sobre la pira
El banquete ha terminado
Y las lámparas expiran.


Acto seguido toma del cajón superior del escritorio el Colt 38 que un conocido inocente le ha prestado, su padre por temor le quitó el que él tenía, se levanta y sale del cuarto.

Stop. Forward.

El grito de la mujer en la cocina les anuncia al Dr. Howard y al Dr. Hill, quienes se encontraban charlando en la sala, que algo lamentable ha ocurrido. Abren la puerta, atraviesan el porche y corren hacia el auto. Los noventa kilos de Robert E Howard yacen descolgados sobre el volante del Chevy. Como pueden lo bajan y conducen el cuerpo a la casa. Cuando lo acomodan en la cama descubren que algo allí aún tiene vida, algo se resiste a ser borrado.

Stop. Rewind.

Robert E Howard nació el 22 de enero de 1906 en Peaster, Texas, la mayor parte de sus treinta años los vivió en Cross Plains, un pequeño pueblo situado en la zona central del mismo estado. Fue hijo del Dr. Isaac Mordecai Howard y de Doña Hester Jane Howard Sank. A los 18 años Weird Tales, revista que publicó casi toda su obra, publica su primer relato titulado: "Spear and Fang"

Stop. Comentario al margen de esta anotación.

Para los que no tienen ni idea de quién diantres estoy escribiendo valga decir que el señor Howard es el creador de Conan, aquel héroe bárbaro que de seguro muchos más recordaran por la película que en 1982 vimos protagonizada por el actual Gobernador de California, Arnold Alois Schwarzenegger, y que fue dirigida por John Milius, quién escribo el guión de la misma en co-autoría con Oliver Stone.



Stop. Forward.

El Dr. Hill empezó a comprender con algo de culpa que quizá no debió darle tanta información cuando Robert lo visitó para preguntarle si realmente una persona moriría tras un disparo en la cabeza. En el mismo instante su padre, el Dr. Howard, comprendió la despedida encubierta que contenía aquella frase que la noche anterior le había dicho su hijo de manera entusiasta: "Tranquilízate, eres fuerte, lo superarás" Son curiosas las cosas que uno llega a comprender cuando ya no importa.

Stop. Rewind.

El 8 de junio de 1936 Doña Hester Jane, como queriendo encajar dentro del plan, cae en coma debido a una tuberculosis. El 9 Robert visita al Dr. Hill y se gestiona con un conocido el préstamo del Colt. El 10 finiquita en el cementerio Brownwood la compra de un terreno para tres entierros y en la noche, habitado de pronto por un ánimo inusual, mientras cenaba con su padre decidió darle ánimo con respecto a la situación de la madre.

El 11, muy temprano, visita a su madre y nuevamente se permite un comportamiento inusual en él, pregunta a la enfermera si su madre tiene alguna posibilidad de recuperarse. Según L. Sprague De Camp la respuesta negativa que recibió fue el motivo de su decisión. Según Alberto Silván Gutiérrez con aquella pregunta simplemente pretendía encontrar la seguridad de que no abandonaba a la madre.

Stop. Forward.

Regresó a su casa y desayunó, había salido tan temprano que apenas había tenido tiempo de un café negro y sin azúcar, ahora ya tenía tiempo, tenía todo el tiempo. Nadie le notó nada raro en aquel desayuno. Al terminar se levantó y subió a su cuarto, entre tanto la mujer contratada para realizar el aseo recogió la mesa y se dispuso a lavar los platos. Golpearon a la puerta, era el Dr Hill que llegaba de visita, pasó a la sala.

Siempre le había gustado lavar los platos, de alguna manera le parecía arrebatadora la acción de limpiar, arrebatador el poder de dejar las cosas como nuevas y listas para volver a empezar. Lavaba y miraba distraída por la ventana, por eso no escuchó la puerta que se abría en el segundo piso ni los pasos resonando por el corredor y luego la escalera.

Sólo hasta que pasó por su lado fue consciente de su presencia, lo vio salir y caminar hacia el Chevy. De pronto sintió algo que no supo qué era, una de esas sensaciones intraducibles a palabras, aquel hombre llevaba una calma infinita.

Si yo hubiese estado allí mirando seguramente hubiese murmurado a manera de oración "Dead Man Walking", seguro que Robert E Howard debía, en aquel momento, estar caminando así, pero yo no estaba, estaba ella que lo vio entrar en el coche, sentarse frente al volante y alzar las manos en lo que creyó era una plegaria hasta que el estruendo la hizo gritar. Mientras gritaba el plato que lavaba se escapó de sus manos y se destrozó contra el suelo.

Stop. Forward.

Tras comprobar que algo se revolcaba de vida los doctores Howard y Hill intentaron lo que había para intentar, pero a las cuatro de la tarde finalmente resultó fatal el disparo que sonó a las ocho de la mañana de aquel 11 de junio. Treinta y un horas después Hester Jane Howard Sank, como si aquello estuviese planeado, moría en el hospital. El 14 de junio de 1936 Hester Jane y "Bob Two Guns", como afectuosamente le apodara Lovecraft, compartieron el mismo funeral.






Enlaces de interés:

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  1. conan dice:

    ESTA MALISIMO ESTE REVIEW... ese stop rewind no ayuda en nada

  2. sangreal dice:

    interesante la manera que lo escribistes, me gusto.

    kisses

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