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Suicidiario del suicidio y suicidas.

"La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad" Fuegos / M. Yourcenar

El simple arte de matar (Raymond Chandler)

9, 11 de 2005-11-11 de 2005


¡Este no es un mundo fragante! Se le oyó decir alguna vez a Raymond Chandler un escritor nacido en Chicago, crecido en Inglatera y muerto en California, al que se le recuerda porque resulta ser el padre de la novela negra norteamericana, aunque algunos consideran que sus trabajos no pasan de ser meros culebrones policiacos, y quién fuera padre del famoso detective Philip Marlowe del que pueden tener una idea al leer el siguiente fragmento extraido de: "El simple arte de matar"

"Es un hombre relativamente pobre, pues de lo contrario no sería detective. Es un hombre común, pues de lo contrario no viviría entre gente común. Tiene un cierto conocimiento del carácter ajeno, o no conocería su trabajo. No acepta con deshonestidad el dinero de nadie ni la insolencia de nadie sin la correspondiente y desapasionada venganza. Es un hombre solitario, y su orgullo consiste en que uno le trate como a un hombre orgulloso o tenga que lamentar haberle conocido."

Marlowe viene siendo algo así como un alter ego de Chandler, así que al tiempo que los lectores notaban el progresivo desmoronamiento del detective, sin saberlo leían la irremediable decadencia del escritor, amigo inseparable de la pipa y la bebida y venido a menos cuando, el 12 de diciembre de 1954, perdiera frente a una fibrosis pulmunar la batalla por la vida de su esposa, mujer con quién había compartido las tres últimas décadas de su vida y que le aventajaba en edad por la no despreciable cifra de dieciocho años.

"Desgracia, desgracia, desgracia… en el pequeño instante antes de estar todos muertos. Comportémonos entonces como si todos estuviéramos muertos ya." Es otra de las frases de este escritor y que presumo sirve de guía para imaginar el comportamiento que asumió en su vida tras la obligada separación.

En 1955 refuerza y estrecha sus lazos con la bebida y apenas en febrero de tal año tiene que ser internado en el hospital del condado, y luego en un sanatorio privado, por haber intentado en dos frustadas ocasiones quitarse la vida.

En mayo de 1956 y en agosto de 1958 de nuevo fue hospitalizado por sus excesos con la bebida. Sin embargo, fue una neumonía la que finalmente, el 26 de marzo de 1959 (a los setenta años), le abrió la puerta de la muerte a este hombre de quién los dejo con otra de sus mentadas frases:

"Cuando duda, un hombre tiene que atravesar la puerta con un arma en la mano."


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Lavadero

  1. Hygeia dice:

    Es increible que siempre la gente deje indicios de su muerte, no siempre es una nota, a veces sólo son pequeños actos o escritos que no hablan directamente de uno.

  2. NO quiero vivir tan viejo... ojala llegue luego mi hora

  3. rafael dice:

    Para que morir,por derecho me corresponde vivir,no harè la vida tan facil a los que me afectan,ni tan desgraciada para los que me quieren.

  4. LA VIDA ES ALGO QUE DEJA DE EXISTIR POR QUE ESTO NO ES VIDA ES NACER PARA MORIR CUAL SEA EL MOTIVO LA HORA A TODOS NOS ESPERA NO SOMOS INMUNES A LA MUERTE QUE SE LE DEBERIA LLAMAR VIDA

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