Nota Suicida de Hunter S. Thompson

La temporada de fútbol ha terminado.
No más juegos. No más fracasos. No más caminatas. No más diversión. No más nadar. 67. Eso es 17 años después de los 50. 17 más de los que yo necesitaba o quería. Aburrido. Siempre estoy de malas pulgas. Nada divertido -- para nadie. 67. Uno va cogiendo con codicia. Actúa tu vejez. Relájate -- esto no dolerá.
Sobre el señor Thompson ya había escrito antes. Dejo además el enlace al artículo que publicó RollingStone.











Profundo!!!
Lastima que el señor Thompon no haya explicado por que dejo pasar 17 años depues de los 50.
Por que 17?
Por que no 15, o 20?
Que le habra pasado para que en ese momento tirara la toalla?
Qué bueno, es de las pocas notas de despedida con las que me siento identificada, no por los detalles concretos sino por el estilo y por lo que deja ver de la motivación del personaje.
Ante cualquier nota, del tipo que sea, sólo puedo sentir un infinito respeto y es porque pienso que están escritas desde el más allá.
Distinto es lo que me producen pasado un tiempo.
Besos, ya sabés...
Gracias por tu visita... y como siempre interesante... besos
Pocas palabras para el que poco tiempo le queda, mas sin sabores debio tener, ya que la vida es de lo que huye...
Saludos, suicida camarada.
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
soledad, inmensa soledad; fue de fracaso en fracaso que no pudo superar, vivio mas de lo que queria sin esperanza.
Hay hechos que hacen pensar que no existe esperanza.
Pero hay gente que no tiene miedo a la vida y la toma con la punta de los dedos; este era el caso de Hunter S. Thompson, el Doctor. Quien se ha librado del dolor de ser hombre, y también fiera.
La mala noticia de su suicido, fue como un largo jalón de cocaína o speed directo al cerebro durante esos largos días de mucha droga, alcohol y poca esperanza.
El gran creador del Periodismo Gonzo encañono su escopeta en la boca, y disparo... se voló su loca cabeza; siempre le gusto ir a toda prisa en su relámpago 650 o en alguna de las diversas drogas que consumía.
Indudablemente aquellos que compartimos y nos hemos sentido de alguna manera acompañados de Thompson a través de los viajes activos, no podemos dejar de sentir cierta tristeza.
Que queda ahora si como bien podemos ver a nuestro alrededor ya nadie se arriesga, ya nadie vive; todos tienen miedo, ese es un gran problema de nuestro tiempo, quizás de todos los tiempos.
Ahora solo Silencio... cual teatro invisible, ultima palabra, protesta o renuncia quizá, ante un hecho tan trivial como la vida.
¡Hey! Mr. Tambourine, tócame una canción,
no tengo sueño y no hay sitio a donde ir.
¡Hey!, Mr. Tambourine, tócame una canción,
en la mañana tintineante vendré siguiéndote.
Desaparéceme a través de los anillos de humo de mi mente,
Abajo en las ruinas brumosas del tiempo, más allá de las hojas congeladas,
Los árboles encantados y asustados, afuera en la playa airosa,
Lejos de la realidad torcida de penas locas.
Bailar bajo el cielo de diamantes con una mano moviéndose libre,
Una silueta contra el mar, rodeada por arenas de circo,
Con todo el recuerdo y el destino llevados bajo las olas,
Permíteme olvidar el presente hasta mañana.
Mr. Tambourine Man
Bob Dylan, 1964.
In Memoriam Hunter S. Thompson (1937-2005).
Viendo como tratamos hoy en dia a nuestros ancianos (si habeis visto jamás alguna residencia de ancianos lo sabreis), yo diria que este señor ha tomado la decisión más noble que se puede tomar a su edad.
La vida solo, y en plena decadencia balbuceante, creedme que es lo más indigno que he visto jamás. Espero tomar la misma decisión si llego a su edad y me veo en esa situación.