Quisiera morir ahora. (Vincent Van Gogh)

Vincent Willem Van Gogh necesitó nacer dos veces para vivir una única vida de apenas treinta y siete años. El 30 de marzo de 1852 nació muerto (otros dicen que no, que antes de morir estuvo unas semanas entretenido con la vida). El 30 de marzo de 1853 volvió a nacer para toparse durante su infancia, todos los domingos de misa sin falta, con su propia tumba que había quedado cerca de la entrada de la iglesia donde su padre era pastor y que tenía una lápida con el Vincent Willem Van Gogh cincelado en ella.
Escribo entonces sobre aquel que nació el mismo día y cargó el mismo nombre del hermano mayor muerto un año atrás. Lo del día es una de esas cosas que sólo pasan en la "vida real", lo del nombre fue una determinación de los padres en memoria del hijo desaparecido. Un conjuro inconsciente que lo condenó a dejar de ser un hombre para convertirlo en un homenaje, en un recuerdo, en una sombra, en una eterna tristeza. Que lo condenó, además, a la extraña tarea de vivir la vida de un muerto.
Vincent se enfrentó a la vida con la muerte atravesada. Ningún traje fue el suyo, en ninguno encajó: El de Marchante de Arte le resultó falso e insoportable, el de Librero le aburrió, el de Estudiante también, el de Pastor le decepcionó. Acaso el de Pintor fue en el que mejor logró medio encajar, le atraía por ser su "traje de obrero con el que no hay que tener cuidado" y que le permitía "acostarme o sentarme en la arena o la hierba" según las necesidades del momento. Sin embargo, tal traje antes que su vida era su no-vida "siento una melancolía inexpresable cuando no puedo recurrir a mi trabajo para distraerme; debo pues trabajar, trabajar duro, debo olvidarme de mí mismo en el trabajo, si no me siento hundido."

Vincent no se soportaba consciente y se temía desnudo, siempre buscó distracciones, recursos que le permitieran olvidarse de sí: el alcohol, la pipa, el amor. En más de una desafortunada ocasión el dueño del Girasol intentó enamorarse desesperadamente, intento hacerse uno en otro que no fuera él. En Londres se enamora, todo parece dictarlo así, de Ursula Loyer, la hija de su casera que ya tenía comprometido su corazón en un romance secreto con otro hombre. Luego, años más tarde, se enfrenta a su familia por el amor de su prima Kee quien lo rechaza enfáticamente "¡Jamás, no, Jamás!" Sin embargo, en el ardor de su deseo por perderse en el amor "el loco de pelo rojo" se obstina en conquistarla. La descripción que él mismo hace de esa obstinación es lo más bello y desgarrador que yo haya leído a tal respecto: "Considero su ¡Jamás, no, Jamás!, como un bloque de hielo que oprimo contra mi corazón para derretirlo." No se derritió.
Sólo las putas lo abrazaron en la visión de una relación estable, Clasina María Hoornik, la modelo de ese soberbio cuadro titulado “Sorrow”, fue con la única, quizá, que llego a mantener algo muy parecido a una relación estable, aunque claro desaprobada por la familia y la sociedad, así, justo es decirlo, como atravesada más por una condición de mutua necesidad antes que amor, aunque claro alguno exclamará que: ¡Qué es el amor sino una mutua necesidad! Y aquí sólo podré replicar que ésta antes que vital resultaba ser una necesidad práctica. Como sea, tras la ruptura con Sien, así llamaba a la mujer en cuestión, y ya estando en París haciéndole la vida insoportable a Théo, también retrató y acaso fue amante de la “Madame” y propietaria del Café Tambourin. En fin, lo cierto es que la llama del amor nunca prendió en Van Gogh "algunas veces se lo reprocho a esta sucia pintura. Fue Richepin quien dijo alguna vez: 'El amor al arte hace perder el amor verdadero'"
Ningún vicio le funcionó al desorejado, con el tiempo hasta la pintura dejó de ser opción y su último recurso fue entonces la locura, esa muerte simbólica que abrió la puerta a la otra, la física. Nadie tiene claro de dónde diántres salió el revólver, escuchando los chismes de corrillo uno se entera que fue un préstamo de quién sabe quién para que Van Gogh matara cuervos en los campos de los alrededores de Auver. El caso es que el 27 de julio de 1890 tenía un revólver y que el sonido del cuerpo cayendo de Vincent habrá sido acallado por el de la bandada de cuervos que emprendieron el vuelo asustados por el eco del balazo en pleno campo de trigo, una escena que él ya había pintado.

Sin embargo, como me escribió en alguno de sus últimos correos Daniel Miracolo, quizá el refrán igual aplica para los suicidas "Nadie muere la víspera." Vincent Willem Van Gogh, el nacido muerto, no tuvo más remedio que levantarse, tomar sus cosas y regresar a casa con una bala en medio del pecho. Luego se acostó en su cuarto, esperó al medico que nada pudo hacer y esperó a su hermano para conversar. Y alcanzó a llegar y efectivamente conversaron: de la felicidad, de las cargas de la vida, de las ilusiones perdidas, del dolor, de su cuñada y de su sobrino. Según Théo en algún momento Van Gogh exclamó "Quisiera morir ahora"… momentos después su deseo finalmente se cumplió.











Te iba a felicitar pero al final vi que no es tuyo el escrito, de cualquier forma esta muy bueno y es aofrtunado haberlo encontrado en tu blog.
Pues no, que sí, que el texto es mío. Además, ese tipo de observaciones no se hacen sin pruebas, te conmino a que traigas los enlaces, o las páginas que mencionas.
Si, ya estaba yo buscando a ver quien habia escrito este post. Pero no, si fue Bogato.
Pues que bueno. Lo disfrute muchisimo. Bogato, tenez una sensibilidad impresionante. Me encanta "leer" tu punto de vista.
No sabia que "habia nacido dos veces", eso esta SUPER INTERESANTE. Y que bueno ue su hermano pudo estar con el esas ultimas horas. Como se desarrollara una conversacion en esos terminos?
Para una tarde llena de trabajo, nada mejor que darse un break y entretenerse con este blog. DelPu!
vaya tu trabajo me sorprende ............me kede pensando en eso de estar condenado a ser una sombra, un recuerdo vaya supongo k debe ser como estar MUERTO EN VIDA creo k la mayoria de nosotros los k pensamos alguna vez en el suicidio experimento esa sensacion
Padrísimo, yo tampoco sabía eso de q tenía q vivir por su hermano muerto, fue muy interesante encontrarme con esto, además todas las cosas q escribió Van Gogh tienen algo con lo q me siento identifikda, siempre es bueno leer acerca de su vida, aunq fue muy dolorosa... bueno me gustó mucho!
realmente me identifico muchisimo con van gogh en sus pinturas y esta carta me fasino.
hoy me siento como van gogh, suelo pintar.. todabia no uso la pintura como un escape de mi msma, espero no hacerlo nunca, estoy apasionada por ella.
Que Berraquera
esta secta de ocioso a ocioso, es maas delicada en tanto en cuanto busca el compadreo y el enttendimiento cósmico, no para meterte la mano en la cartera o la bragueta como otras sectas sino para reafirmar queriendo o no directa o subconscientemente , enano mental no es el que piensa distinto a ti no comprende lo que dices te interpreta o critica no mental es pensar que alguien que se le hubiese reprimido con un abrazo de amigo o con una buena ostia, de la vida real se entiende, este en el quicio de una decisión de ese calado animado por almagemelismo de blog y eso creo que se os escapa. PD: no es inquina sino opinion , si reiterada o pesada es porque hoy me aburro.
Es mi pintor favorito, siento que refleja la despeseración de muchos.