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Suicidiario del suicidio y suicidas.

"La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad" Fuegos / M. Yourcenar

Manifiesto Suicidiario.

8, 23 de 2005-08-23 de 2005
Imagen de James Williams



Según algunos el número elevado de animales humanos que optan por el fin voluntario de sus vidas resulta alarmante. Mejor entonces que no enteren que las angustiantes cifras manejadas en la actualidad se encuentran de un 25 a un 30% lejos de ser las cifras correctas.

Al parecer, tanto en la esfera privada de lo familiar como en el público entramado social, aún se opta por aducir otras razones cuando la única razón es no querer vivir más. Los países presentan cifras oficiales bastante inferiores a las extraoficiales que estiman sus cuerpos de salud, bomberos y policía. Las familias disimulan la pena del suicidio: En Commentry, Francia, un hombre se dejó acusar del asesinato de su madre quien había decidido colgarse como último acto en su vida. El individuo la bajó, la acostó y asumió la culpa. Sólo cuando sintió el peso con que la ley se le venía encima se decidió a confesar el suicidio. El caso resulta extremo y por lo mismo representativo de una conducta general.

No obstante, a pesar de las tácticas evasivas, el mundo ya lo ha notado: Nos estamos auto aniquilando como Conejos ¿o el símil aquí no funciona? En fin, cada 24 horas de 1500 a 2000 parroquianos han decidido abandonar voluntariamente el mundo y la vida. La gran pregunta es ¿Por qué?

El par de lentes usado de manera general para evaluar los datos que podrían brindar una respuesta se refleja en la siguiente máxima:

“la vida es un bien demasiado precioso y sobre todo lo bastante único como para estropearla gratuitamente.”

De allí que las opciones más populares, aunque ninguna en la actualidad justificada de manera contundente, para responder a tal interrogante resultan ser: POR QUE ESTÁN ENFERMOS, PORQUE ESTÁN LOCOS, PORQUE NO CREEN EN DIOS. Respuestas taxativas y casi que repetidas de las que, en principio, se utilizaron para explicar la homosexualidad, por ejemplo. Respuestas, además, dictadas por los ordenes dominantes en lo que toca a lo social, lo económico y lo religioso. Respuestas, en últimas, que lo dejan a uno tranquilo.

En lo que respecta al par de lentes Suicidiario manifiesta estar en desacuerdo con la creencia a rajatabla de que la vida es un bien, un don, un valor, o un derecho. ¿Por qué? Nada hay que justifique lo anterior que no sea creencia, o convención, o fe. En fin, que no sea susceptible de ser discutido. Ahora bien, no se entienda de esto que Suicidiario está en contra de la vida. Tan sólo lo está de la descuidada e irreflexiva asociación entre vida y bien. Por lo tanto propone revaluar el par de lentes desde el cual se ha mirando toda esta cuestión hasta la actualidad y guarda la esperanza en que podrá dar algunos pasos en una nueva dirección.

Una consecuencia directa del error en los lentes resulta ser la manipulación de los datos. Es curioso notar que los países con mayores tasas de suicidios en el mundo resultan ser los países ricos y con estructuras sociales estables. ¡Claro! La felicidad aburre y mata. O que en los Estados Unidos de Norte América la mayoría de los que se matan se matan por locos. ¡Claro! Hay que estar loco para matarse en los Estados Unidos. Y hay más: Los países con una evidente tradición religiosa registran las tasas de suicidio más bajas. ¡Claro! Dios los salva. Los países pobres igual. ¡Claro! El trabajo es salud. Cuba es el país con mayor índice de suicidios en nuestro continente, si la cifra la da un cubano en el exilio se aumenta a: en el mundo. ¡Claro! El comunismo mata. De hecho si se acepta la división del mundo entre Buenos y malos, el porcentaje mas elevado de suicidios se da en las zonas en que viven los malos. ¡Claro! Son los malos y a los malos les pasan cosas malas. ¡¿Acaso se necesita más?!

Tenemos entonces que los lentes no son los adecuados y que los datos están manipulados, por tanto, las respuestas no son confiables, se necesitan otras, unas obtenidas a la lumbre de una nueva luz. ¿Cuál podría ser esa otra luz? Denis Langlois, por allá en 1979, indica una posible dirección en su libro “Dossier negro del suicidio”:

“El suicidio no es una excepción a la regla. La recrudescencia actual de los muertos por decisión propia [nótese que en el 79 las cifras eran mucho menores a las actuales] es el índice de una crisis profunda de nuestra sociedad. Si cada vez hay más personas que se niegan a vivir en la colectividad, es porque ella está seriamente enferma.”

Así pues es factible que el suicida no sea el enfermo sino el síntoma de la enfermedad, de una enfermedad social. El suicida sería a la sociedad lo mismo que el estornudo a la gripe o los puntitos rojos al saranpión. Lo cual no resulta una idea descabellada si se tiene en cuenta que ya en junio de 1948 Russell escribía: “Optimista es en la actualidad [la actualidad del 48] el hombre que juzga posible que el mundo no se eche a perder aún más; suponer que puede mejorar en un futuro próximo sólo puede hacerse gracias a una ceguera voluntaria.”

Hermanos suicidiarios el mundo está enfermo, grave, se nos muere.

Haciendo a un lado la cuestión central otro aspecto a tomado relevancia, se expresa en estas palabras:

“El suicidio es contagioso y comentarlo podría dar a otra gente la idea de matarse”

Hacia 1980 cuando un caso de suicidio ocupaba la primera plana del New York Times, al mes siguiente el porcentaje de suicidios aumentaba en un 60%, según un estudio de David Philips. Lo que no sabemos es cuánto aumentaba cuando no se hacía mención, o si no aumentaba, dato de comparación mínimo para que el otro tenga algún valor y nos exprese algo, pero el señor Philips no buscó tal información. Como sea, la política de los medios ha sido no hablar del tema, aunque en varias ocasiones se han traicionado a sí mismos y se han dejado seducir por el canto de sirena del sensacionalismo y el amarillismo. Casos como la seguidilla de suicidios en Francia en enero de 1970, o los que siguieron al de Cobain en el 94 y los más recientes y cibernéticos de los japoneses que se contactan por la red o el de Ciro Eugenio Milani, han generado siempre la misma acalorada controversia: hablar vs callar.

Como sea, sin hablar o hablando, las estadísticas, recuerden que son inferiores a las que deberían ser las correctas, han llegado al techo. Son tan elevadas que parece muy poco probable que hoy en día juntar unas cuantas palabras al respecto de la muerte voluntaria pudiera aumentar el promedio de un suicidio en el mundo cada cuarenta segundos. Por otro lado, si la cuestión es la de lo contagioso, temas como el asesinato, la violación, el terrorismo, o el secuestro resultan igual de contagiosos, sólo hay que ver los noticieros para notar como, en los Estados Unidos el ejemplo a seguir del mundo, la realización de estos actos aumenta a diario entre su población juvenil. Niños de 14 años, apenas ayer difundían la noticia de un nene de tres años que le disparó a su hermana, andan asesinando y violando a sus compañeros y compañeras en los baños de las escuelas, o secuestrandolos en los garajes de sus casas, o intimidando telefónicamente a sus maestros. ¿Tenemos que callar también sobre todo aquello para que no se aumenten las estadísticas que, está demostrado, aun callando, van a aumentar? Callar no ha servido de nada y por el contrario puede estimular una epidemia, más insana aún, de censuras. Además, repito, de desviarnos de la cuestión central:

Hermanos suicidiarios el mundo está enfermo, grave, se nos muere.

Finalmente volver con lo mismo de siempre: Suicidiario no es una secta, ni induce a nada, ni da recetas para nada, ni es una apología a la muerte, ni pretende generar un grupo diferente a un grupo de lectores, comentadores y amigos del museo. Así que no, que no se ofician misas de ningún color, ni se realizan ritos, ni se establecen pactos. Esto es sólo un museo, una colección de datos y, a veces, de reflexiones. Cada quien es libre de comentar al respecto, se aprecian los comentarios inteligentes, aunque todo comentario es bienvenido, el Administrador Suicidiario no se puede responsabilizar por ellos. Como dice la máxima que en días pasados leí entre las desaparecidas letras de Ximena: "Cada quien es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice."

No es más, salvo recordarles que el presente manifiesto es susceptible de ser anulado, reemplazado y actualizado por un Novísimo Manifiesto Suicidiario. Mientras tal escrito no se realice, éste resulta ser el único con vigencia y validez. Ahora pienso que si tuviese, por alguna loca razón, que resumir en una única frase todo lo que aquí ha sido manifestado me animaría a repetir el título de un artículo del "Le Monde" publicado en 1970 por un tal Témoignage Chrétien: "Los suicidas nos acusan"

Hermanos suicidiarios el mundo esta enfermo, grave, se nos muere.
Juntó letras Bogato Solo | Se exhiben en: Aclaraciones y dudas sobre Suicidiario. | Se han leído (1407) veces | (9) Han dicho algo | Referencias (0) |

Lavadero

  1. CIE dice:

    Esa frase es exactamente el mensaje de la película que le da nombre a mi blog. Creo que estamos de acuerdo en el problema de fondo.

  2. Piel dice:

    Como siempre invitas a la reflexión, a la investigación al analisis.

    Nuestra sociedad agoniza, sin embargo sigue pariendo...

    Saludos

  3. Supongo que decir: amén. Podría dar pie para que los que siempre tienen ganas de joder digan que estas fundando una religión... pero imaginate... cada quien ve las cosas a su manera.

    Definitivamente es hora que nos comencemos a respetar.

    Te cambiaste los lentes?
    ponte unos verdes a ver que tal te va.


    un beso.

  4. la bruji dice:

    Sería un contrasentido que los que luchan por la supervivencia pensaran en la muerte. Tal vez sea consecuencia de tener ese aspecto de la vida resuelto que las personas que han nacido en la cara amable del mundo se planteen otras disyuntivas. Estoy convencida que si mañana tú mismo tuvieras que luchar por llevarte algo a la boca, no te dejarías morir de inanición.
    No hay como tener verdaderos problemas, para que otros dejen de serlo tanto.

    kisses!

  5. duravida dice:

    lo triste es que el mundo no es el que esta enfermo, el universo esta mal hecho.Un lugar donde todos se comen unos a otros esta pesimamente hecho,sorry God.Por eso pensar en el suicidio, es automaticamente una queja al creador.

  6. Me parece muy bueno el nivel de investigación y reflexión que propones sobre un tema que puede ser y, de hecho es, tan maltratado y vulgarizado.

  7. camilo dice:

    todos los que hablan contra el suicidio tienen alta cuota de estupides e hipocresía, hay en ellos convencionalismo y una actitud de automatas de alguna moral

  8. Max dice:

    Las falsas expectativas que te crean de niño son pienso la principal causa de suicidio y se da en los paises mas desarrollados donde la vida es mucho mas rapida y las exigencias sociales son mas altas, por ejmplo japon donde su cultura es extremadamente exigente y donde el bienestar fammiliar pasa por el dinero el trabajo el estudio, que es muy diferente a los paises poco desarrollados como los latinos o los africanos donde la vida transcurre mas lentamente.

  9. Su linea de pensamientos se ha cruzado con la mía en un punto, Sr. Bogato. Andaba pensando en añadir algun concepto primario a mi lista de memes controladores de la cultura, y aparece usted con la irrefutable obsesión que puede llegar a producir hablar (no callar) sobre el suicidio.
    La pregunta es : ¿cómo puede un meme así llegar a ser Evolutivamente Estable?

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