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Suicidiario del suicidio y suicidas.

"La muerte, para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad" Fuegos / M. Yourcenar

Mala Hierba.

11, 22 de 2005-04-22 de 2005
>>(Publico éste texto para demostrar que hubo un tiempo en que mi discurso era otro. Mala Hierba se publicó en la revista literaria Sujeto Almado en agosto del 2003)i>

Dicen que fue en domingo cuando un tal Jesús entró a Belén recibido por ramos que la multitud agitaba a su paso. También en domingo de ramos el ignorante pulpo armado de este país estiró uno de sus brazos para entrar (sin agitar ramos y más bien rompiendo las puertas) inesperadamente en la casa de Edwin López, joven poeta invitado por nosotros al V Espergesia. Lo sacó de su cama a las tres de la mañana y lo empujó a la oscuridad de la madrugada que cubría Cúcuta, dejándonos sin saber nada de él ni de su pie enfermo. Alas 6:00 a.m. los creyentes santificaban sus ramos ajenos al dolor y envueltos en la fe.

Edwin López: yo no sabía mucho de él y en la semana que compartimos no me enteré de mucho más, pero a decir verdad, los mechudos, los alcohólicos y los ociosos, despiertan mi confianza. Quizá por que en cada uno de ellos siempre he descubierto la seguridad de que las cosas no están bien como están y entonces consumen su vida en una búsqueda desesperada por el otro lado, ellos son los que sufren la sed de infinito, los que se pasan la vida buscando la vida que siempre está enotraparte. Edwin era de esos perseguidores además de bailarín y, según las referencias, poeta. Sé que leyó sus textos en la Casa Silva y en los demás auditorios, sé que compró un libro "fachada" (en su interior se podía guardar una botella con licor) en el mercado de las pulgas, sé que se echó un polvo en mi casa, sé que lo sacaron de su cama a empellones y que yonosequien se lo ha llevado a yonosedonde. Sé que era uno más de los jóvenes colombianos que venimos trabajando de manera decidida y desinteresada por nuestro país, al encargarnos de preservar sus expresiones culturales. Sé que, salvo a sus amigos, a nadie le ha importado mucho la cuestión… Supe, días después, que apareció sin cabello, sin un ojo, sin vida. Lo único que le quedaba eran las marcas de su dolor y la garganta abierta a la mitad.

Hoy rompo el silencio y me uno al grito de protesta de Látigo, esa red latinoamericana que Edwin nos ayudó a tejer. Me uno al luto y a la rabia, haciendo lo único que puedo hacer: mostrando mi mano derecha con su dedo corazón extendido al cielo mientras los demás los dejo reverentemente recogidos a su lado, reproduciendo así el ademán que en nuestro entorno cultural se entiende como "pistola", que es la única que tengo para defenderme y para amenazar. Lamentablemente no puedo hacer más. Quizá agregar que, para incomodidad de algunos, nosotros los hijos de esa meretriz que es la imaginación, somos una plaga interminable, no nos acabó Platón en su república (aunque nos expulsó), ni siquiera una bomba atómica, dos guerras mundiales y todos los años de violencia en Colombia (que en mi caso particular son todalavida) han logrado hacernos desaparecer o perder la ilusión, ahí seguimos empecinados en la alucinación de un mundo que no es éste pero que es éste sólo que mejor. Seguimos frecuentando los bares y las calles oscuras, siempre solos y acompañados y celebrando. Celebramos cuando llegó Edwin y arrancamos el Espergesia, celebraremos ahora que se lo llevaron haciendo festivales en su nombre a lo largo de toda la Red Látigo. Con cada desaparecido crecerán los motivos para celebrar. Señores de la mano de sangre, nosotros, los de la mano creadora, andamos ebrios y confiados por las calles de cualquier ciudad. Es fácil encontrarnos, golpearnos, secuestrarnos o matarnos. Pero pueden estar seguros que por cada soñador que desaparece nacen diez más, no se extrañen entonces si sus madres, hermanas, hijas y esposas, ahora se encuentran gestando pequeños "López" que trabajarán ardua y sesudamente en la labor de perpetuar nuestra especie. No se extrañen entonces si como apariciones nos siguen viendo entodaspartes a lo largo de todasuvida.

Ahora pido en préstamo un texto al poeta cubano Roberto Fernández Retamar para dedicarlo con todo el rencor del caso a la caterva de violentos que nos dejaron sin el pie enfermo de Edwin López:

Felices los normales.

Felices los normales, esos seres extraños.
Los que no tuvieron una madre loca, un padre alcohólico, un hijo delincuente.
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores,
los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos,
los amables, los dulces, los comestibles, y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores clacinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
Juntó letras Bogato Solo | Se exhiben en: Palabreria Suicida ( a favor y en contra) | Se han leído (790) veces | (5) Han dicho algo | Referencias (0) |

Lavadero

  1. Sofía dice:

    Bogato:

    ¿Quién pudo lo que ni Platón, ni una bomba atómica, ni todaunavida de guerra? ¿Qué, más fuerte que todo eso, pudo hacerte perder la ilusión, de repente?

    Te dices -te decías- hijo de la imaginación, y te empecinabas ufano en alucinar un mundo mejor, entre bares y calles de cualquier ciudad, al son del trabajo cultural decidido y desinteresado. No hace mucho (Agosto de 2003, reza "Mala Hierba") te incluíste al otro lado, entre los hombres de la mano creadora.

    ¿Podré acercarme algún día a tus razones, que de momento me resultan sólo una sinrazón? ¿Será este el lugar? ¿Habrá el tiempo necesario?

    Me quedo pensando que, o no somos una plaga interminable, o nunca estuviste realmente de nuestro lado.

    Sofía

  2. la bruji dice:

    Tengo muchos amigos internautas y en persona colombianos que siempre intentan convencerme de que Colombia no es tan peligrosa como parece pero la verdad mientras los paramilitares y la guerrilla campen a sus anchas, yo como que a Colombia mejor no voy...

    kisses!

    New look?

    P.D.: me gusta tu blog y me gusta tu estilo, quedas oficialmente enlazado ;-)

  3. netesfera dice:

    Me gusta vivir en el infierno... si, porque en él he aprendido que los que viven en el cielo no saben lo que es al felicidad... el autodesarrollarse...el conocerse a si mismos.

    Besotes

  4. Abrí este texto... y no lo he leido.. ni lo voy a leer.. para ke? Kizas en otra ocasión.. cuando ande menos crítica.. porke.. a decir verdad.. ke me puede importar lo ke pensabas antes.. si ya tomaste una decisión. Seria ponerme a cuestionar.. el porké de este blog.. y eso, tampoco me interesa, como no nos deberia importar saber tus razones.. y a ti.. no te deberia importar andar explicandonos nada acerca del porqué de tu coketeo con la muerte o de silguna vez no fue asi... indudablemente hubo una época que no fué asi. Si hubiera sido asi toda la vida no hubieras tenido que decidir nada... no existiria este blog.
    Tengo ke marcharme lejos un tiempo, aun lugar al ke no kiero ir.. y ya.. de antemano, me siento muerta en vida. A veces.. te pueden obligar a suicidarte? en esos multiples suicidios que cometemos antes de la muerte definitiva?............................. extrañaré todo esto

  5. extrañaré la vida.. mientras cual animal nocturno me sumerjo en las sombras, huyendo de las bestias que me rodean, que me huelen, que me exploran.. y que quieren tocarme... si, mejor estar muerta en este periodo.. que mi carne les resulte pútrida, tóxica.. para que me dejen en paz.. y poder vivir trankila en medio de mi muerte.

Escriba pues sumercé


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